ALTAR-TRONO, BALDAQUINO Y SILLÓN DE VIAJE

El Altar-Trono de Nuestra Señora de las Nieves fue creado y concebido para solemnizar los días de la festividad de la Patrona. Por su tamaño y riqueza, es único en el archipiélago canario. Su construcción se inicia en 1708, prolongándose hasta 1720. Presenta estructura de pirámide escalonada, al gusto portugués, diseño muy singular y recurrido en estos aparatos festivos que encontramos por la isla, únicos en Canarias, reflejo del gran influjo lusitano de la isla de La Palma. Realizados en madera policromada, el altar-trono de la Virgen de las Nieves es el único revestido enteramente con planchas de plata repujada, dejando ver la calidad de algunos plateros afincados en la isla durante el primer tercio del siglo XVIII, como fue Diego Viñoly o Diego Sánchez de la Torre.
El altar-trono está preparado para que sea rematado por la imagen de la Virgen, colocada en sus andas de baldaquino, realizadas en plata repujada en 1665 por el platero Pedro Leonardo de Santa Cruz. Las andas de baldaquino tienen un diseño de templete muy tradicional en Canarias, que sirve de andas para las salidas procesionales con la imagen devocional. En este caso, el Baldaquino de las Nieves es el ejemplo más antiguo del archipiélago y solo se realiza con él las salidas procesionales de la Patrona de corta distancia.
Para los traslados de larga distancia de la Virgen de las Nieves, como eran las bajadas a la ciudad por rogativas o para sus bajadas quinquenales, se realizó el llamado Sillón de Viaje o Andas de Vidriera, realizadas en torno a 1720 que vinieron a sustituir a otra más antigua, datada en 1598. Este tipo de andas recuerdan a las Sillas de mano que utilizaban los reyes para sus traslados a ciudades. Este Sillón de Viaje conservaba los cristales grabados con el escudo heráldico del marqués de San Andrés, que los hizo traer de París, ciudad en la que residió. Estas bellas andas se utilizaron hasta la Bajada de 1970, sirviendo de modelo para el actual Sillón de Viaje estrenado en la Bajada de 1975.
Como complemento de este aparato festivo y de dichas andas procesionales; seis faroles ochavados, realizados en plata por orfebres palmeros entre 1765 y 1768, teniendo como objetivo acompañar y alumbrar a la Virgen en sus salidas del Santuario.