El Santuario de las Nieves, centro de la espiritualidad palmera, se encuentra en las faldas del monte y sobre la cresta del interfluvio de los barrancos del Río y la Madera, un lugar que, según los estudios, era considerado sagrado para los antiguos habitantes de la isla. Prueba de ello son las cazoletas y canalillos encontrados en el conocido como “Morro de las Nieves”, posiblemente era el lugar para las ofrendas y rituales en los cultos astrales y para implorar auxilio de lluvia. Por este motivo, los misioneros y conquistadores pusieron en práctica un método de evangelización: convertir y cristianizar un antiguo lugar de culto y sustituir las antiguas creencias. Según se ha transmitido, la Virgen fue entronizada y venerada durante sus primeros tiempos en una cueva cercana al actual Santuario, cuyo entorno fue plantado de miles de sarmientos de vides en los años siguientes a la conquista. Ese primer recinto sagrado pudo haber sido cueva, lagar y cascos para elaborar y encerrar el mosto situado, según consta en 1530, en la denominada “viña de la Virgen” que se extendía junto a la ermita, después casa y hacienda de la familia de Guisla.
Aquella primera capilla, cuyas referencias documentales más antiguas datan de 1507, donde se nombra por primera vez el lugar como “Santa María de las Nieves”, era una sencilla construcción de una sola nave con una orientación este-oeste, distinta a la actual. Reedificada a partir de 1525, presentaba techumbre de madera y teja, esquilón para su única campana, portada principal de piedra labrada y otra lateral. Tras muchas reformas, y ya como iglesia parroquial y bajo patronazgo real, en 1664 se dispuso la gran remodelación y ampliación del templo, así como el cambio de orientación a sur-norte, llegando hasta nuestros días. Un templo de una sola nave con las características de una ermita canaria: puerta principal bajo balconada y coronándola una espadaña. El Santuario dispone de una puerta lateral que da a la Plaza, se trata de una portada labrada en piedra con reminiscencias renacentistas mediante frontón y en el centro el anagrama de María.
En la década de 1660 data el empedrado de la plaza del Santuario con la Fuente de los Peregrinos, así como la nueva construcción de la Casa de Romeros, lugar destinado al descanso de los peregrinos que acudían al santuario. Ya en 1684 se construye el Cuarto de los Esclavos, sobre la Sacristía, y el Camarín de la Virgen, edificios éstos adyacentes al Santuario. Por último, en los años 70 del siglo XX se comienza a construir el edificio donde se encuentra hoy la colección museográfica del Santuario, también adyacente al templo por el oeste.