Interior
INTERIOR
En el interior del templo, como si de un palacio se tratase, preside la santa imagen de Nuestra Señora de las Nieves, señora del lugar y patrona de la isla. Tras la reconstrucción del santuario en 1664, presenta la misma forma. A los pies se encuentra el baptisterio que acoge la bella pila de mármol estrenada en 1667 y el coro en alto con órgano, solución arquitectónica típica en Canarias. En la única nave de la iglesia se encuentran varios retablos-hornacina: los dos retablos gemelos de los pies del templo fueron realizados en madera en su color por Pedro Daranas Roque. En ellos se da culto a San Miguel Arcángel, escultura brabanzona del primer cuarto del siglo XVI; y a Nuestra Señora de los Ángeles, de origen bruselense del siglo XVI, esculturas las dos de talleres flamencos. Los otros dos retablos en madera policromada datan del año 1757 y realizados por Cayetano González Guanche. En ellos residen el magnífico Calvario del Amparo, compuesto por el Cristo Crucificado del Amparo, la Virgen de los Dolores y San Juan Evangelista, obras de taller flamenco del segundo tercio del siglo XVI; y Nuestra Señora del Buen Viaje, escultura con influjos flamencos, envuelta en ropajes barrocos encolados, datada en 1637.
Ya en la Capilla Mayor, se puede observar la bóveda de cañón, decorada por la obra del pintor madrileño Ubaldo Bordanova Moreno, al igual que el testero de la Capilla, realizadas a finales de los años 70 del siglo XIX. Preside el Altar Mayor el magnífico Retablo-Hornacina de estilo barroco, datado entre 1701 y 1707, diseñado y policromado por el artista palmero Bernardo Manuel de Silva, y cuya traza siguió el maestro Marcos Hernández Duarte. Su diseño deja patente el influjo portugués, especialmente en el cierre del retablo: sin ático y a la manera lusitana, semicircularmente entre dos extremos rectos, en forma de pedestal para dos ángeles músicos y decorados con la simbología de las letanías lauretanas. En el centro aparece la gran hornacina donde se nos presenta a Nuestra Señora de las Nieves sobre un trono compuesto por diferentes esculturas de ángeles policromados, rodeada de nubes y ángeles músicos, como si de un rompimiento de gloria se tratase. Flanqueando a la Virgen aparecen dos hornacinas laterales que acogen las imágenes de San Bartolomé Apóstol y San Lorenzo Mártir, obras que pudieran ser de talleres andaluces y sevillanos de finales del siglo XVI y principios de la siguiente centuria.
El templo atesora una colección de pintura de incalculable valor, entre los que destaca los Exvotos Marineros, que se encuentran en los pies de la iglesia, así como dos lienzos, que representa a San José con el Niño y una Vera Efigie de Nuestra Señora de las Nieves, atribuidos a Juan Manuel de Silva, de la primera mitad del siglo XVIII y que se encuentran enfrentados en la Capilla Mayor.
